sábado, 28 de febrero de 2015

Grita amor!

Un amor reprimido es como una soga al cuello
tu propia horca
Un desahogo que hace falta
y muchas veces no es amor
esto va para entendidos...

Aquellos que se han quedado dormidos esperando la llegada de su amante fugitivo
y han despertado pronunciando, más bien invocando su nombre y su presencia
 que su cuerpo se extraña más que al mismo aire que le han quitado sus espasmos

Algunos días lo ve caminando por los pasillos de su casa
lo fantasea husmeando el refrigerador
mirando series gringas por las noches
entrando a hurtadillas a su habitación para no despertarla y recostarse a su lado

A veces, hasta siente sus manos y sus abrazos entre sueños
 y cuando está con él vibra, tiembla
se sobrecoge en su más profundo deseo posesivo
que ni en su más honda somnolencia la deja en paz.

Un amor reprimido de esos que te ahogan hasta las lágrimas
de esos que enseñan;
que a eso que le llaman "amor"no tiene porque ser así,

Y querer que todos sepan que estás con aquella persona que te ha robado
 o más bien le has regalado todo lo tuyo
Todo tu ser
 que no se esconda, por que el amor no se debe
no se puede contener
se debe rebelar
Rebelar como una risotada de alegría o como el grito de una mujer embarazada a punto de parir.

domingo, 4 de enero de 2015

dí vuelta la tierra
 en el destello de escarchas
me reflejé
el cielo fue mar
y el mar fue cielo
un hombrecito apareció entre las llamas
me hablo sobre la vida y más alla
mientras la luna se trasnsportaba
las luces me iluminaban
son las estrellas los espermatozoides del espacio
vi galaxias formarse
meteoritos viajando
estrellas fugaces por mil
vi todo el universo en acción
ya no hay nada
no queda nada
ni cuerpo
ni voz
ahí pude comprender que nada es mio
que nada me pertenece
solo somos colores somos energía flotando

martes, 16 de diciembre de 2014

miedo de todo
me apesta el mundo
me apesta haber querido y que hoy ni me saluden
me da miedo
me retuerce la idea absurda de querer que me quieras
me repugna tu indiferencia
me da asco tu maldita indiferencia
me solapa tu indiferencia indiferente
me da miedo
me humilla mi propia testarudez
me humilla mi esperanza
me degradan mis propios pensamientos
nunca debí haberme entregado
nunca debí haberte querido
nunca debí abrirme por dentro y por fuera
delante tuyo hermosas rosas habían florecido
y yo sólo fui una amapola
nunca debí haberte hablado
nunca debí ni siquiera haberte mirado!

lunes, 1 de diciembre de 2014

así pues loquito, se deja de pensar un rato, se deja de hablar, nunca más un sentimiento se hizo físico, por cientos de kilómetros y aunque pasen muchos días , meses y años, nunca se deja de amar ... trata de buscar en otro lo que sintió, pero en el fondo sabe que su corazón ya se lo habían llevado, lo demás... son intentos de felicidad, cuantas personas más han vivido así? con la pena de no estar con la  persona que aman con todo su corazón? esta bien, ahora entiendo lo que nunca quise comprender, no se puede burlar el destino.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Encajados
como dos sucesos completamente complementarios
un sueño incendiado
contigo traspaso mi barrera de realidad 
me adelanto a consumirte, a nacer de nuevo, a entregarme en tus noches de trabajo
me ofrecí a desordenar tu cama, a vibrar en tu cama.

y me extraña la lógica con que tomas las cosas que digo
quizás yo esté un poco loca, pero,
la mente liberal es lógica y la locura como dijo nietzsche también tiene algo de razón
quizás pensamos igual o quizás estamos compitiendo
yo no quiero competir
sólo me da miedo perderme
como perderme a mi misma, a veces soy tuya
a veces soy mía
pero hay algo que no sabes o lo deduces;
es que yo soy una retirada,
quien se embriaga en soledad
y la mayoría del tiempo quedo así.... desierta...
 que eso no te dé pena,
porque cuando estoy contigo inundas mi corazón de lo que es amor y besos,
los guardo para repartirlos por los días que me quedan, antes de volverte a ver

lunes, 3 de noviembre de 2014

Un seductor diario - Gonzalo Arango

A veces soy feliz, especialmente cuando amo. Dejo que la vida me pase por los ojos y me dejo existir con una pasividad que no hace resistencia al temor ni a la idea de morir. El espíritu de inquietud cede sus furores al silencio, y una especie de bruma adormece las impaciencias del alma.

Pero el amor, aunque es mi sentimiento más creativo, no puede ser nunca la imagen de un amor feliz. Tiene que ser, necesariamente, un sentimiento de turbación, de ruptura. Tenerlo a distancia para conquistarlo, en esa lucha radica su belleza. Poseer plenamente un ser es destruirlo. Así, un sol deslumbrante destruye la luz, sofoca la mirada y arruina el esplendor de los objetos. La posesión es mortal al deseo, le roba su encanto, su misterio, ese misterio que es la esencia del amor, su arma más seductora. Por eso, la mujer que oculta su identidad en un antifaz, es excitante hasta la locura: estimula nuestra pasión de posesión, nuestra pasión creadora. Su ocultamiento se abre como un desafío a nuestra sed de conquista.

La mujer, al entregar su amor, debe conservar para sí una zona inédita, de penumbra, ésa que el hombre descubrirá después de la posesión, que casi siempre deja en el espíritu un sentimiento de rendición y nostalgia.

Si en ese proceso de la conquista esa zona se ilumina con la plenitud, los amantes deben renovarla, crearle al cielo de la pasión una nueva estrella y una nueva distancia. Y así, el proceso creador del amor se hará infinito, y el sexo dejará de ser un reclamo transitorio del instinto, para convertirse en un poema de vida y atormentada belleza que sellará su duración, salvándose de las amenazas de la rutina y el tedio.

No proclamo la astucia y la traición que son armas fraudulentas del amor pueril. Quiero excitar a la mujer a una rebelión de su naturaleza para que se sacuda los complejos seculares de la burda dominación que la tienen sometida a un destino miserable de objeto erótico y justificador del egoísmo viril. Esta liberación será posible cuando la mujer decida romper las antiguas estructuras que no le permiten más alternativa que una fatalidad procreadora, y cuando abandone el coqueto narcisismo del eterno femenino, por cuya imbecilidad ha pagado un precio demasiado caro. Entonces sí será un ser humano, un espíritu creador de valores cuyo porvenir no sólo es el hombre, sino la Historia.

Todos amamos alguna vez, y fracasamos un poco. La experiencia, unida a la reflexión sobre los sentimientos, nos enseña a conocer la naturaleza del alma, que es compleja como el misterio del mundo.

El amor tiene dos enemigos mortales: la felicidad total y la desdicha total. Ambos, si se erigen en sistemas eternos de vida emocional, acabarán por destruirlo. Lo ideal sería una verdad de amor cuyo equilibrio radicara en un poco de certeza y un poco de duda; de posesión y de lejanía; de plenitud y ansiedad; de ilusión y nostalgia. En la síntesis de estos opuestos el amor encontrará su centro de gravedad, su energía y sus fuentes de duración.

—¿Por qué nunca dices que me amas?

—¿Para qué? Adivínalo. Si te lo estuviera recordando a toda hora te aburriría y dejarías de amarme.

Tenía razón. Con su silencio ponía en movimiento mi fantasía, me excitaba a una lucha con sus fantasmas interiores, me ponía a dudar, a padecer los terrores de la esperanza, o las dulzuras de la desesperación.

El único porvenir del amor es el presente, y merecerlo cada día. Pues el amor tiene la duración de las cosas efímeras: del día, de la ola, del beso. Su “eternidad” depende de ese movimiento continuo para que una ola forme a la siguiente, y el beso induzca de nuevo al deseo. Con este ritmo incesante el amor puede ganarse como una victoria para cada día, que es mejor que para toda la “eternidad”.

Esa es, en esencia, la naturaleza y el destino del amor: lo que nace, vive, languidece, muere, y constantemente resucita. Y su resurrección dependerá del milagro que no es otra cosa que la Poesía. Pero esta poesía no son versos, ni se refiere a idealismos despojados de carne. Esa Poesía es Vida, está hecha del cuerpo de los amantes, sus deseos, sus silencios, y de cada átomo de energía viviente.

El amor, esa efusión, no es un divorcio del cuerpo y del espíritu, sino sus bodas. No existe el amor carnal ni el amor ideal. Tales prejuicios son aberraciones de la moral. El auténtico amor, el puro amor, es la apoteosis de cuerpo y alma en la unidad viviente de dos seres triunfando sobre la muerte.

Digamos en su honor que el amor es un misterio, y que su única evidencia es que existe. Pues sin duda existe y aclara otros misterios con su poder revelador. A veces, en noches de desamparo y amargo ateísmo, en brazos de una mujer, he descubierto el rostro de Dios. Por eso para mí es sagrado, porque colma en mi alma los abismos de lo divino, la necesidad de un ideal que dé sentido a la vida y haga florecer la tierra. Pues Dios es todo lo viviente, sobre todo una mujer amada, excepto cuando carga el amor de cadenas, de servidumbres, para hacer de la vida un infierno.

Esos pensamientos que imprimo sobre el amor son la respuesta a una pregunta furtiva de una mujer burguesa. Ella quería saber si el amor era para mí algo espiritual o material. Yo le dije con sumo respeto:

—Señora, son las dos cosas, pero en la cama.

Como era célibe y puritana se escandalizó. Pero yo no tengo la culpa de que el rostro de la verdad sea, como en el amor, un rostro desnudo. Mejor dicho, dos rostros desnudos.

Gonzalo Arango

Fuente:

Obra negra. Santa Fe de Bog